Hay vínculos que empiezan incluso antes de que podamos recordarlos y uno de ellos es el vínculo con la alimentación.
Nuestro primer alimento llega a través de nuestra madre. Primero, durante el embarazo; después, en muchos casos, a través de la lactancia. Con el tiempo crecemos, nos independizamos y empezamos a elegir qué, cómo y cuándo alimentarnos.
Pero hay otro vínculo que nunca se corta, el que tenemos con la naturaleza. Porque detrás de lo que comemos todos los días hay una tierra, un origen, recursos y personas que hacen posible que estos alimentos lleguen hasta nosotros.
Este octubre, el Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre, y el Día de la Madre en Argentina, el 18 de octubre, nos invitan a mirar algo que tienen en común: alimentar y cuidar están mucho más conectados de lo que parece.
Tabla de contenidos
- ¿Por qué relacionamos alimentación y cuidado?
- ¿Qué tiene que ver la naturaleza con nuestra forma de alimentarnos?
- ¿Existe una única manera de alimentarse mejor?
- ¿Cómo podemos incorporar hábitos que nos hagan sentir bien?
- Cuidarnos también puede ser cuidar lo que nos rodea
¿Por qué relacionamos alimentación y cuidado?
Desde el comienzo de nuestra vida, alimentación y cuidado aparecen juntos.
Durante el embarazo, la nutrición llega a través del cuerpo materno. Después, cada historia sigue de una manera diferente: lactancia, mamadera, primeras comidas, recetas familiares, alimentos que descubrimos y otros que elegimos dejar atrás.
La alimentación va cambiando con nosotros.
Y quizás ahí esté una de las ideas más interesantes: alimentarse no es seguir siempre las mismas reglas, sino encontrar elecciones que acompañen cada momento de la vida.
¿Qué tiene que ver la naturaleza con nuestra forma de alimentarnos?
Podemos pensar en la naturaleza como ese otro gran origen de nuestra alimentación.
Frutas, verduras, cereales, legumbres, semillas y muchísimos de los ingredientes que forman parte de nuestra vida cotidiana nacen en la tierra.
Incluso cuando vivimos lejos del campo o compramos todo desde el celular, ese vínculo sigue existiendo. Hay una especie de cordón umbilical invisible que nos conecta con la naturaleza a través de lo que comemos todos los días.
Y así como cuidar a quienes nos cuidan importa, también importa pensar cómo cuidamos los recursos que hacen posible nuestra alimentación.
Esto no significa que cada elección tenga que ser perfecta. Puede empezar por pequeños hábitos como aprovechar mejor los alimentos que tenemos en casa, evitar desperdicios cuando sea posible, conocer un poco más sobre lo que consumimos o animarnos a incorporar nuevos ingredientes.
¿Existe una única manera de alimentarse mejor?
No existe una única manera.
Hay personas que disfrutan cocinar cada comida desde cero y otras que necesitan resolver el almuerzo en diez minutos. Algunas eligen una alimentación plant based; otras buscan productos sin gluten, sin azúcar agregada o quieren sumar más variedad a lo que ya comen.
También hay etapas, lo que funciona hoy puede no funcionar dentro de un año, un mes o incluso mañana. Por eso, hablar de alimentación saludable no debería convertirse en una nueva lista de reglas.
Alimentarte mejor también puede significar encontrar una forma de nutrirte que sea disfrutable y posible para vos.
¿Cómo podemos incorporar hábitos que nos hagan sentir bien?
A veces pensamos que para alimentarnos mejor necesitamos cambiar todo de golpe, pero los hábitos también pueden construirse de a poco.
Podés empezar explorando algo nuevo en tu próxima compra, sumando más variedad a tus comidas, teniendo opciones prácticas a mano para los días con poco tiempo o encontrando alternativas que se adapten mejor a tus necesidades.
Algunas ideas simples pueden ser:
- sumar una fruta o verdura diferente a las que consumís habitualmente
- probar nuevos cereales, semillas o legumbres
- tener snacks y alimentos prácticos para los días más movidos
- planificar algunas comidas sin convertir la organización en una obligación
- elegir productos según tus preferencias y necesidades particulares
- disfrutar también de esos alimentos que simplemente te gustan.
Acá podés explorar diferentes categorías, productos y alternativas para encontrar las opciones que mejor acompañen tu manera de vivir.
Un pequeño cambio que podés sostener puede tener mucho más sentido que una regla imposible de mantener.
Cuidarnos también puede ser cuidar lo que nos rodea
En las distintas etapas de nuestra vida, alimentar puede ser una forma de cuidar a nuestros hijos, a nuestra familia, a las personas con las que compartimos una mesa y también a nosotros mismos.
La naturaleza forma parte de ese mismo círculo, nos da los recursos con los que nos nutrimos y, al mismo tiempo, necesita que encontremos formas cada vez más conscientes de relacionarnos con ellos.
No hace falta hacerlo perfecto. Podemos informarnos, probar, cambiar, volver a elegir y encontrar lo que tenga sentido para nuestro momento y nuestro estilo de vida.
No existe una única forma de vivir mejor ni una única manera de alimentarse saludablemente.
Virá a tu ritmo.
